Elena Blanes Fernández
Desarrolladora de videojuegos · Fundadora de Stega · Docente y co-directora de Algorithmics Málaga
Ingeniera Técnica Industrial y desarrolladora de videojuegos. Cofundadora de MálagaJam y fundadora de Stega, donde desarrolla proyectos de realidad virtual y videojuegos.
Ver perfil en LinkedIn →Vivimos rodeados de pantallas. Los niños y adolescentes pasan cada vez más tiempo utilizando móviles, ordenadores, videojuegos o redes sociales. Como padres, es normal preguntarse si toda esa tecnología les está aportando algo positivo o si simplemente se ha convertido en una forma de entretenimiento pasivo. ¿Existe otra manera mejor de relacionarse con la tecnología?
Una que les despierte la curiosidad, desarrolle su creatividad y les enseñe que detrás de cada aplicación, cada videojuego y cada página web hay personas que un día decidieron crear en lugar de limitarse a consumir.
Esto es, precisamente, lo que hacemos en Algorithmics.
¿Qué cambia cuando un niño aprende a programar videojuegos?
Cambia su papel frente a la tecnología: deja de limitarse a utilizar productos creados por otros y empieza a comprender reglas, tomar decisiones, resolver problemas y convertir sus propias ideas en proyectos digitales.
El cambio más importante no es aprender a programar
Muchas personas creen que aprender programación consiste únicamente en escribir líneas de código. Sin embargo, lo verdaderamente importante es el cambio de mentalidad.
Cuando un niño comienza a crear su propio videojuego deja de mirar la pantalla como un simple usuario. Empieza a hacerse preguntas:
De repente, la tecnología se vuelve mágica y deja de ser algo que simplemente se consume para convertirse en un enorme espacio donde se puede construir, experimentar y expresarse.
La tecnología pasa a ser un lienzo en blanco para que una persona exprese lo que siente, lo que le mueve, sus sueños e ilusiones. Un sitio donde plasmas ideas. Sin límites.
Un videojuego es mucho más que un juego
Crear videojuegos es una de las formas más completas de aprender programación porque reúne disciplinas muy diferentes en un único proyecto:
Cada pequeño reto tiene una recompensa inmediata. Si modifica una línea de código, el personaje salta más alto. Si cambia una variable, aparece un nuevo enemigo. Si mejora una mecánica, el juego se vuelve más divertido.
Aprender deja de ser algo abstracto para convertirse en una experiencia tangible. Medible. Y, sobre todo, disfrutable.
Pasar de preguntar "¿puedo jugar a un videojuego?" a decir "quiero crear un videojuego"
Existe un momento muy especial que vemos repetirse una y otra vez:
Un niño o niña llega a clase porque le encantan los videojuegos. Durante las primeras semanas descubre cómo funcionan por dentro. Poco después comienza a tener ideas propias y llega el día en que deja de hablar del último juego que ha descargado, para empezar a explicar con ilusión el videojuego que está creando.
Ese pequeño cambio de conversación refleja algo mucho más profundo.
Ha descubierto que también puede crear.
Y cuando un niño descubre que es capaz de crear algo desde cero, su confianza cambia.
Muchos niños tienen una imaginación extraordinaria: inventan historias, personajes y mundos enteros. La programación les ofrece una herramienta para dar vida a todas esas ideas. Ese monstruo que dibujaron en un cuaderno puede convertirse en el protagonista de un videojuego. Ese castillo imaginario puede transformarse en un escenario interactivo. Esa aventura que contaban a sus amigos puede jugarse de verdad.
La tecnología deja entonces de ser una barrera para convertirse en un lienzo donde expresar su creatividad.
Prepararse para un futuro que todavía no conocemos
Dentro de diez años existirán profesiones que hoy ni siquiera imaginamos, lo que sí sabemos es que todas ellas estarán profundamente relacionadas con la tecnología.
Por eso, aprender programación no significa únicamente preparar a los niños para trabajar como desarrolladores, significa enseñarles a comprender el lenguaje del mundo digital.
Del mismo modo que leer permite entender un libro, programar permite entender cómo funciona gran parte de la tecnología que utilizamos cada día. Y comprender siempre ofrece más oportunidades que limitarse a utilizar.
Para seguir explorando
- Scratch · Recursos para familias — recursos sobre creación de historias, animaciones y videojuegos mediante programación.
- Unity Learn · Desarrollo de videojuegos — cursos y proyectos para aprender programación, diseño y creación de experiencias interactivas.
- Por qué enseñar programación sigue siendo esencial en la era de la Inteligencia Artificial — artículo relacionado del blog de Algorithmics España.
En Algorithmics creemos en los creadores
En Algorithmics no enseñamos únicamente programación, acompañamos a niños y adolescentes para que descubran que pueden construir aquello que imaginan.
Cada proyecto terminado representa mucho más que un ejercicio de clase. Es una demostración de que con curiosidad, esfuerzo y las herramientas adecuadas pueden convertir una idea en algo real.
Quizá algunos de nuestros alumnos se dediquen algún día al desarrollo de videojuegos. Otros serán médicos, arquitectos, ingenieros, diseñadores o emprendedores. Pero todos habrán aprendido una lección que les acompañará siempre:
Preguntas frecuentes sobre programación de videojuegos
¿Qué aprende un niño al programar un videojuego?
Aprende a convertir una idea en un sistema que funciona: necesita planificar, establecer reglas, tomar decisiones, probar, detectar errores y mejorar el resultado.
¿Qué diferencia hay entre jugar a videojuegos y crearlos?
Al jugar, el niño utiliza reglas y experiencias diseñadas por otras personas. Al crear, tiene que comprender esas reglas, diseñarlas, modificarlas y decidir cómo quiere que funcione su propio proyecto.
¿Aprender programación de videojuegos sirve solo para futuros desarrolladores?
No. La creación de videojuegos también permite practicar pensamiento lógico, creatividad, planificación, resolución de problemas, comunicación y trabajo en equipo.
¿Por qué puede cambiar la relación de un niño con la tecnología?
Porque descubre que la tecnología no es únicamente algo que se consume. También puede comprenderla, modificarla y utilizarla para construir sus propias ideas.
De consumidores a creadores
La tecnología no está solo para consumirla. También está para crearla.
Y cuando un niño descubre que puede construir el mundo digital que imagina, deja de ser un espectador para convertirse en protagonista de su propio aprendizaje.
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